martes, 28 de junio de 2011

las amigas no se olvidan

Tú también me has sorprendido y, como tú, dejo correr libremente mis lágrimas.
Dudé, lo sabes, antes de darte esta dirección; pero quise que tú y sólo tú entraras en esta parte de mi vida desconocida para el resto. Recordé un comentario que hace un tiempo me dijiste: "Necesitabas una amiga cerca, de ésas de toda la vida". No puedo estar fisicamente allí, soy un desastre para el teléfono -te consta- y quizá este medio nos ayude a seguir próximas.
Desde luego, puedes estar segura que, con tus palabras, me has hecho el regalo que nunca podré perder (éste sí que no, Guiño); lo tengo bien "rescondío" y con siete llaves.
Encontré, por casualidad, un relato que me recordó muchíiiisimo a tí; cuando lo leas, adivinarás el porqué. Te lo dejo aquí. Ays, no te lo puedo regalar, no es mío, pero espero que te ayude en el desarrollo de tu maravillosa y espinosa labor diaria.
Gracias, amiga, por serlo y por ser una persona extraordinaria

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